lunes, 20 de junio de 2011

La boda griega!

Mi gran casamiento griego.

Me invitaron a un casamiento griego casi de casualidad. Por el mismo destino que me unió a Stephania, el mismo que hizo que ella no asista con su novio, y que no tenga en este momento otra persona a quien proponerle pasar un fin de semana en una isla griega festejando que dos jóvenes deciden unirse para siempre. A los pocos días que llegue a hospedarme en su casa, decidí aceptar su propuesta y armar un viaje por toda Grecia de casi tres semanas, hasta que llegue el día de “la wedding”. De repente ese día llego, luego de haber recorrido muchos kilómetros en bus, barco y otros medios de transporte llegué a la isla Sifnos, donde se llevaría a cabo el evento. O mejor dicho los, pues los novios planearon toda una serie de actividades para “el finde largo” que su gente pasaría en la isla. Viajo gente de muchas latitudes, pues ellos son griegos, él Giannis (Juan, en griego) se crió en Atenas, y ella en Boston, Estados Unidos. Pero se conocieron en Inglaterra, donde se radicaran ahora casados. Todos nos alojamos en diferentes lugares,  algunos en el hotel donde se realizó la fiesta, otros en otros hoteles, o departamentos o “studios” como les llaman acá. Al llegar al alojamiento cada uno se encontraba con un bolsito de lona, que tiene impreso el mapa de la isla, con la ubicación marcada de : Boston, Atenas, London y un ojito de la buena suerte, enganchado con un alfiler de gancho, siisisi, muy dulce!! Además dentro tenía un aceite de oliva, un frasco de aceitunas de producción de la familia de Juancito, unos turrones de sésamo muy típicos de aquí, un paquete de higos y otro de pasas de uvas, y para “bajar” dos botellitas de agua. Había uno por habitación, pero claro que yo me ocupe de conseguirme uno, ya me estoy regresando con dos y todo su contenido!! Pero vamos a lo que fue la boda, en principio vale decir que la mayoría de los griegos son cristianos, pero una gran mayoría son ortodoxos este es el caso de ellos. Eligieron casarse en esta isla que representa mucho para ellos, otros griegos se casan en la isla de la que son oriundos, o sea de donde vienen sus abuelos.
Esa tarde muy temprano abandonamos el sol y nos looqueamos a “la griega” con Estefí. Esto es: vestido sencillo, mucho make up y un gran peinado recogido, en mi caso con un “gran jopo” y a eso se le agrega todos los accesorios posibles. Como dice la tradición, así estuvimos listas para ser testigos de este gran evento. Dentro de la isla optaron por una muy pequeñita y pintoresca iglesia en la punta de la montaña. A la que llegamos todos, los que no fuimos en auto ni alquilamos, puntualmente a las siete de la tarde en un bus que nos pasó a buscar por los alojamientos. Allí el novio estaba en la puerta esperando a la novia, sacándose fotos y saludando a todos. Luego el padre de ella la trajo hasta allí y los dos entraron juntos. La ceremonia fue muy linda, pese al calor en el ambiente. Los novios  en el medio de la sala y todos los invitados
(que entran en el mínimo espacio) los bordeábamos. El cura ortodoxo es ayudado por un amigo, o dos, elegido por ellos que tiene un papel principal en la ejecución de las tradiciones. Por ejemplo, en un momento les pone una coronita a cada uno, en otro momento los hace dar tres vueltas al altar, mientras todos les arrojamos el arroz, que simboliza la fertilidad.
En el mismo colectivo nos trasladamos al hotel donde se realizará la fiesta frente al Mar Egeo. Lo primero que nos encontramos fueron unos canastos con conchas con el nombre de cada uno, incluso el mío, que detrás contenía el número de mesa. Luego un libro para firmar, y claro! La recepción con algunos bocadillos regados por sangría y el tipico “Orzu” bebida griega.
Esperamos un rato hasta que ellos lleguen haciendo sociales en cada mesa.  Esta vez tuve suerte, con la mesa de los solteros, vino bien no me puedo quejar.  Luego llegaron “los recién casados” y bueno, hasta ahí todo como lo conocido. La comida estaba organizada por turnos, te iban avisando y te ibas a servir a un “gran bufett” que tenía un poco de todo, en fuentes de cerámica, producción típica de la isla. Ensaladas, carnes, platos locales, etc. Se sientan en la mesa y devoran luego, esa cúspide de comida, porque realmente para mi era como una montaña de mezclas, y algunos tienen “segundo round” en la mesa de las abundancias. Seguidamente se corta la torta, y queda servida en una mesa, esta toda la noche, junto con yogur mermeladas y algunas frutas. Eso es todo, la parte culinaria. Como pocas veces en mi vida, debo decir: me quede con hambre! Creo que me equivoque, hice muy pequeña mi cúspide de comida… terminé a las cinco de la mañana comiéndome los confites del souvenir.
Respecto a los momentos típicos de la fiesta, fue bastante hibrida por la crianza de ella en los EE. UU. Esto se traduce por ejemplo en el hecho de que luego de los bailes típicos, como el vals pero no, porque se empieza con los novios bailando “su canción” y se continua con el novio y la suegra, la novia y el suegro y así. Seguidamente de esta tradición aparecieron los discursos. Hablo el mejor amigo, el que los casó, en inglés y griego, lo cual estuvo muy entretenido y el padre de la novia, un tierno!
Además bailaron griego, todos!! los grandes, los chicos, los yanquis, los ingleses, y los orientales (que siempre están). Se bebió bastante vino, y se hicieron un par de trencitos. La música era pop como de los ochenta y actual obvio pop griego mucho, alguna latinada: Shakira, salsa, y otro ritmo caribeño. Claro que hacían trencitos también, pero bueno, no eran como los “argentos”. Faltó el carnaval carioca, el borracho papelonero, los niños tirando papel picado, los Fabulosos Cadillacs y Los Decadentes, algún showcito bizarro, y si! Debo decirlo: extrañe un poco las bodas nuestras. Asimismo los novios disfrutaban mucho y eso se veía y se transmitía, eso que tiene las bodas de “desparramo de amor” es aquí, allá y hasta en Grecia. No se puede comparar, ni más ni menos. Muy diferente. Claro que todo lo que este casorio tuvo de diferente hará que “jamás la olvide”. Sobre todo porque tal como dice la tradición terminamos, unos pocos, nadando en el mar y viendo el amanecer.



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